miércoles, 19 de diciembre de 2012

La corriente existencia

3 sardinas opinaron
Las dos veces que presencié situaciones de violencia en el colectivo durante esta semana, entre choferes y pasajeros, estaba leyendo a Cortázar.

No, bueno, no quiero decir que una cosa sea consecuencia de la otra. Ni mucho menos que la primera provoque la segunda o viceversa.  Ni siquiera quiero sugerir que tengan alguna relación. Sólo es una observación, como quien mira sus propias manos y se pregunta, sin intenciones de encontrar una respuesta, por qué todavía lleva ese anillo en el índice o el anular. Lo curioso es que estaba leyendo el mismo cuento (Cartas de mamá), ahí en el 106 o en el 99, parada, pero completamente abstraída. Tanto que hasta tardé unos segundos más que el resto de los que compartían conmigo el colectivo en entender lo que pasaba. Unos segundos más que supusieron, en el primer caso, quedar casi en el medio de la pelea y me obligaron a actuar rápido, a tirarme para atrás sin importar quien o qué estuviera a mis espaldas, a quedar paralizada frente a una situación violenta sí, pero irrisoria y sobre todo ridícula. Como todas las situaciones violentas. 

No pude volver al texto ya vuelta la calma. O la "calma" (así, dicho entre comillas), porque uno nunca está tranquilo -realmente tranquilo- después de presenciar un momento como ese. De hecho, uno tiende a perseguirse, a creer que "la gente" está loca o está sola o triste. O que no quiere a nadie o que se merece lo peor. 

Pero no, a pesar de que me quedaban casi 20 minutos más de viaje, no pude retomar la lectura ni encontrar una respuesta que deje contenta a la parte de mí que se pregunta por el porqué de las cosas. A la parte de mí que se pregunta (todo el tiempo) por el porqué de las cosas. 

Ni siquiera logré dar con un razonamiento acabado, una frase categórica que pudiera resumir los eventos que acababa de vivir. Un: "Claro, llevan 12 horas manejando por esta Ciudad que es un infierno de tráfico". No, nada que me convenza, que me permita volver a la pluma de Julio, a la vida de Luis y Laura y a su lucha contra el fantasma de Nico, que interrumpía sus corrientes existencias. Todos mis pensamientos, todos, y no sólo los que aparecen al principio y que uno ya sabe que debe desechar por insensatos, me parecían vacíos, simples, banales.

Hasta hoy, no pude entender ninguno de los dos hechos violentos. Ni siquiera la idea de la locura -a la que solemos (suelo) recurrir cuando no quedan más opciones o cuando necesitamos (necesito) creer que podemos (puedo) descifrar lo inabarcable- me fue suficiente para recobrar la calma (o, al menos, la "calma") previa al momento que -físicamente- no duró más de un minuto pero que luego me acaparó por completo hasta ahora, ya jueves, de madrugada.

Pasaron dos días de esos sucesos y, por fin, pude terminar Cartas de mamá. No encontré respuestas nuevas, ni teorías sociológicas que logren ponerle fin a la cuestión de fondo. Nada que consiga disipar ese fantasma que, a veces, interrumpe mi corriente y mundana existencia y me despoja de toda certeza, de todo vínculo con lo que parece real e indiscutible. De todo refugio seguro. 




Ahora llueve. Mi hermana me pide que le recomiende un libro, y yo le señalo ese, el que está arriba de la mesa y que yo no pude volver a leer en el colectivo. No sé bien por qué, si hay tantos, le digo que se lleve ese, el complicado, el problemático.

Insisto, no sé bien por qué (si supiera, quizás este texto nunca hubiera existido) pero le ofrezco ese, el de Cortázar, que ella ahora hojea con desconfianza, como quien examina un pote de alguna comida que nunca probó.Y por fin se lo lleva. Sí, se lleva el libro que contiene el cuento que, claro, no es causa ni consecuencia de nada pero que, a la vez, es culpable de todo.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Conversación por chat en forma de post

3 sardinas opinaron
Transcribo algo que le dije a alguien hoy. Podría rearmarlo, pero creo que le quitaría el sentimiento de desilusión con el que lo conté.

Sardina dice:
hoy me subí al bondi


y descubrí q la sociedad es lo que lee

había al lado mío un chabón leyendo unos apuntes escritos por otro, más bien por otra, porque 
no era su letra. Era letra de mujer

no logré identificar qué curso estaba siguiendo pero era muy extraño. habalba de "limpieza", "disciplina", y formas de producción

instrucciones sobre cómo debería funcionar una fábrica
al rato, se aparece otra mina, leyendo "Encuentros"

el libro de Gabriel Rolón, ultra marketinero y oportunista

leía con ella, y el libro hablaba de "patologías" y daba definiciones de lo más relativas y obvias.

poco interesantes para abrir a la reflexión.

terminó un capítulo y arrancó otro: "la sexualidad"
predecible.

cuando me estoy por bajar, adelante mío un tipo lee un libro. Lo pispeo y habla de "relaciones de poder"... me interesa

logro ver la tapa:

Lenin.

Copado.

Aunque cuando se descuida leo la editorial

EÑE, CLARÍN

estamos perdidos.

martes, 16 de octubre de 2012

Espejos

1 sardinas opinaron
Hace mucho no actualizo el blog y eso, aunque parezca una pequeñez, me preocupa. Me preocupa porque significa que estoy inviertiendo demasiado tiempo en trabajar para los otros. Seguro más de lo que debo.

Pero bueno, para no perder la costumbre, dejo un fragmento de "El perseguidor", de Cortázar, un cuento que me atravesó de tal manera que mi vida nunca volvió a ser la misma después de leerlo. Por cierto, me ahorraré cualquier reflexión. No hay nada peor que explicar lo implícito.
"Anoche se me ocurrió mirarme en este espejito, y te aseguro que era tan terriblemente difícil que casi me tiro de la cama. Imagínate que te estás viendo a ti mismo; eso tan sólo basta para quedarse frío durante media hora. Realmente ese tipo no soy yo, en el primer momento he sentido claramente que no era yo. Lo agarré de sorpresa, de refilón, y supe que no era yo. Eso lo sentía, y cuando algo se siente... Pero es como en Palm Beach, sobre una ola te cae la segunda, y después otra... Apenas has sentido ya viene lo otro, vienen las palabras... No, no son las palabras, son lo que está en las palabras, esa especie de cola de pegar, esa baba. Y la baba viene y te tapa, y te convence de que el del espejo eres tú. Claro, pero cómo no darse cuenta. Pero si soy yo, con mi pelo, esta cicatriz. Y la gente no se da cuenta de que lo único que aceptan es la baba, y por eso les parece tan fácil mirarse al espejo. O cortar un pedazo de pan con un cuchillo. ¿Tú has cortado un pedazo de pan con un cuchillo?"

sábado, 22 de septiembre de 2012

La dictadura de la técnica

1 sardinas opinaron
Descartes decía algo así como que era imposible distinguir el sueño de la vigilia, sobre todo cuando se trata de pesadillas, ya que son más intensas.

Anoche tuve un sueño futurista. Cuando me desperté, me pareció tan increíblemente real que tuve que documentar lo que me acordaba.

Esto fue (tal cual) lo que escribí medio dormida:
Un mundo en el que todo está mediado por la técnica. No hay timbre normal, ni música normal. Si no, enchufada. La gente sale a la calle a pedir por eso, golpe de Estado. Aversión a lo 'sin enchufes'.
Puedo detallar algunas secuencias aunque me resulta imposible identificar una introducción, nudo o desenlace.

 Al principio, todo transcurría en medio de una manifestación muy oscura en la calle, en la que de repente la electricidad cesaba y todas las cosas dejaban de funcionar. Los aviones se caían, los autos no arrancaban y la gente se manifestaba muy violentamente pidiendo una solución: incendiaban cosas, gritaban, etc. Yo tenía mucho miedo porque todo eso parecía -aunque por suerte nunca he vivido uno- un golpe de Estado. La frase que se me venía a la cabeza era "La dictadura de la técnica".

En la siguiente escena me encontraba con algunas personas que me decían que odiaban todo lo que no fuera eléctrico. Las guitarras criollas, por ejemplo, no eran respetadas sino que se privilegiaba la música mediada por la tecnología. Había una especie de rechazo a lo 'natural', a lo que no funcionara a través de un mecanismo técnico.

No tengo ganas de hacer ninguna reflexión final porque creo que todo es demasiado evidente. Y paradójico. Tanto, como que ustedes estén leyendo esto a través de un medio digital.

jueves, 6 de septiembre de 2012

La profanación de la política a manos del minuto a minuto

2 sardinas opinaron

Un fondo luminoso, un sillón bajo, blanco y en forma de herradura, algunas latas de bebida energizante sobre una mesa ovalada y piernas. Muchas piernas de mujer. Así se podría describir, rápidamente, la escenografía de Animales Sueltos (América), un programa de televisión que logra insertar en la estética de la disco o del cabaret nada menos que a la política. Sólo un corte comercial separa el show farandulero, cómico y hasta casi pornográfico a cargo de las chicas del momento, de la entrevista descontracturada y, según su conductor Alejandro Fantino, “de divulgación” a algún funcionario público. Se trata de una fórmula impensada en tiempos de Neustadt y Grondona, que hoy ya es aceptada y aprovechada tanto por los medios de comunicación como por los políticos.

                Desde la manera de abordar los temas y su heterogeneidad, hasta la escenografía –una cuestión que, a simple vista, no parecería influir en el mensaje, pero que lo hace y mucho-, a partir de la década del noventa, los programas políticos de opinión comenzaron a modificarse.  La aparición de Hora Clave en 1989, luego de la ruptura del dúo Neustadt-Grondona significó un viraje en la forma tradicional de hacer este tipo de televisión: “Hasta ese momento, la estética era pobre, monótona y lúgubre, compuesta por una aislada mesa redonda con un fondo oscuro y frío”, explica la licenciada en Letras María Rosa del Coto en el libro “La discursividad audiovisual”. Sin embargo, con la llegada de Hora Clave, se abrió un paradigma nuevo que supuso la construcción de espacios más grandes, agradables y modernos, el cual se fue profundizando a lo largo de la década y posibilitó lo que Graciela Varela, doctora en Letras y titular de cátedra de la materia Semiótica II en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, llama una “expansión de lo decible”, un giro del programa político hacia el magazine. “Hoy se van de caja y tratan temas de interés general, desde el origen del Universo al misterio de los dinosaurios”, publicó el diario Página 12 en 1996 en la nota Los programas políticos cambian de perfil, quince años antes de que apareciera, por ejemplo, Animales Sueltos, el máximo exponente de esta profanación.

La clausura del debate
También hacia mitad de los noventa, el debate de ideas signado por la clásica mesa redonda que reunía opiniones disímiles respecto a un tópico común, empezó a dejarse de lado para privilegiar el género de la entrevista. “Los exponentes actuales presentan como mueble fundamental una mesa rectangular amplia o un escritorio, en lugar de una circular. Una clara señal, en términos enunciativos, de su escaso interés por generar el efecto debate”, plantea Varela. Bajada de Línea (Canal 9), Periodismo Para Todos (El Trece) y La Cornisa (América) son ejemplos del éxito de ese proceso. En ninguno de los tres hay lugar para la discusión, sino que se centran en reportajes ‘mano a mano’, informes o interpretación de datos. El monólogo con el que comienza Jorge Lanata cada edición de PPT refuerza esta hipótesis: mientras dura su stand-up, no hay lugar para el intercambio de ideas con otros, sencillamente porque “los otros” no son invitados ni políticos, sino que es  el público (encarnado en la tribuna), cuya voz no aparece nunca en escena más allá de las risas intermitentes.

6, 7, 8 (TV Pública), el programa autodefinido como kirchnerista y que surgió en 2009 a partir el enfrentamiento del Grupo Clarín con el Gobierno, vuelve a introducir el modelo de la mesa redonda pero, a diferencia de lo que ocurría en los ’80, no lo hace en forma de debate. La Real Academia Española define el verbo debatir como “altercar, contender, discutir o disputar sobre algo”. Si bien hace menos de un mes estrenaron una sección llamada, justamente, “El debate”, en la que enfrentan a dos representantes de sectores diferentes, ésta se emite una vez por semana en carácter de “especial” y está regulada por un mediador. El resto de los días, congregan a periodistas, académicos y funcionarios públicos con una ideología en común y un punto de vista sobre la realidad política similar, razón por la cual es difícil encontrar lugar para la polémica, tal como sugiere la enciclopedia.

Alica, alicate
“Llamamos espectacularización de lo político en los programas de televisión al predominio de la imagen por sobre las posturas ideológicas, partidarias o doctrinarias: la prevalencia de la enunciación (el cómo se dice) en detrimento del enunciado (el qué se dice)”, señala Graciela Varela. El dispositivo audiovisual como principal nexo de comunicación entre el candidato y el votante, generó lo que el semiólogo Franz Baiz Quevedo llamó “un modelo de político que aspira más a mostrarse de manera convincente que a demostrar sus convicciones”. Ya no interesa el contexto, lo importante es estar en la televisión, hacerse visible. Es la imagen del funcionario la que toma protagonismo, y son sus gestos, sus movimientos y sus tonos de voz los que logran sellar un efecto de verosimilitud y autenticidad en su discurso.





Para Varela, esta sobrexposición de sus cuerpos fue dando paso a una “trivialización de la política”. Una forma de lograr identificación con la gente y, claro, también más rating. La presencia, por ejemplo, del diputado Francisco De Narváez junto a su imitador en 2009 (quien parodió su slogan “Votame, votate”, con “Alica, alicate”) en ShowMatch (El Trece), da cuenta de esta banalización que suele profundizarse durante las campañas electorales. Mismo fue el caso de la diputada Gabriela Michetti, quien también estuvo en el programa de Marcelo Tinelli riéndose de sí misma frente a su doble. “La ampliación del decir político en TV desembocó en apariciones de funcionarios públicos cocinando, contando chistes o prestándose a bromas”, explica la licenciada y profesora de Semiótica de la UBA y subraya que es el resultado de un proceso lento y progresivo de préstamos y concesiones entre los programas de política y los de interés general y espectáculos.

 La televisión es, sobre todo, imagen. De ideas, propuestas, ideologías u opiniones, no conoce demasiado. En América, finaliza el espacio publicitario y Animales Sueltos, que hasta hace unos minutos era show, luces y humor con doble sentido, ahora se convierte en un espacio de reflexión. Fantino presenta al diputado Fernando “Pino” Solanas y la entrevista “de divulgación” comienza. Eso sí, nadie nota el cambio. A fin de cuentas, la política y la farándula ya no pertenecen a universos tan diferentes. 

NdR: Este texto no fue originalmente escrito para este blog, por eso su estilo es más sobrio y menos irónico, sin embargo no quería dejar de compartirlo con ustedes. Además, viene a tono con el post anterior.

martes, 4 de septiembre de 2012

¿Cómo, y la novela?

1 sardinas opinaron
-Qué vergüenza ayer la presidenta por la cadena nacional...
- ¿Qué dijo?
- No sé, pero me cortó la novela.

Alrededor de las 10 y media de la noche de ayer, todos los canales de aire comenzaron a transmitir por cadena nacional el discurso de Cristina Fernández de Kirchner a propósito del Día de la Industria. Unos minutos bastaron para que las redes sociales explotaran. No, una vez más, las quejas y los comentarios nada tenían que ver con el contenido. Más bien con la forma: “¿Otra vez #CadenaNacional? ¡Esta yegua me cortó la novela!”, se podía leer en Twitter. Al ratito, “#DevuelvanGraduados” se convirtió en Trending Topic mientras que la presidenta recitaba de memoria las cifras del crecimiento económico e intentaba interpelar a los televidentes, como ciudadanos. Un error imperdonable para los fanáticos de la programación del prime-time.

                Es que quejarse y prestar atención son dos actividades que no pueden realizarse simultáneamente. Por eso, durante la hora y pico que Fernández de Kirchner dedicó al tipo de cambio y a la industrialización, muchos despotricaban y hablaban de “condena” nacional, pero pocos argumentaban por qué. Ese fue el caso del Jefe de Gobierno Mauricio Macri, que desde su cuenta de Twitter, se escandalizaba: “CFK le está faltando el respeto a todos los argentinos con esta Cadena Nacional. Qué increíble”. Su correligionario Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, lo secundaba hablando de un “uso y abuso” de esta herramienta, sin anexar tampoco, ni por asomo, los fundamentos.

                Es que está claro: a las 10 de la noche ya nadie quiere pensar. ¿A quién se le ocurre? Por algo a esa hora está el programa de Marcelo Tinelli, el entretenimiento puro y banal que suspende por completo la capacidad de cuestionamiento. O se transmite la novela más exitosa de Telefé, aquella que aísla el cerebro de la realidad política y nos inserta en el mundo de la ficción que poco tiene que ver con datos, cifras y anuncios. El prime-time es de la tele básica y farandulera. El Gobierno y la presidenta no tienen nada que hacer ahí. Salgamos ya con las cacerolas.

                Sin embargo, algunos diarios supieron interpretar inteligentemente esta nueva intervención televisiva de la presidenta, e hicieron hincapié en el reclamo, en el sentir del “pueblo”. Como Clarín, que tituló: “El récord de Cristina: este año ya habló 14 horas 19 minutos y 23 segundos por cadena nacional”. Un dato relevante. Sobre todo, para saltear la página.

miércoles, 29 de agosto de 2012

El tiempo y la modernidad

7 sardinas opinaron

Hacía tiempo que Germán no iba a la cancha. No recuerda exactamente por qué, pero un día, no fue más. Hasta hoy.

Su equipo gana por la mínima. El partido está por terminar, pero no termina. 89:11. Tiro libre, barrera y contrataataque. Son tres contra dos y el nueve de ellos, que tiene la pelota, corre ligero. El 10 lo acompaña solo, por la derecha. 89:23, cruzan mitad de cancha y la defensa todavía los persigue atrás. 89:35, el delantero se la pasa al 7, que se desmarca, gambetea y encara al arquero que a menos de 30 segundos del final, se apura y queda de garpe. Gutiérrez (cree Germán que se llama) ahora es el dueño de la pelota y del inminente empate. El arco queda vacío. 89:55, corre unos metros por la derecha, patea y 89:57, no se sabe cómo ni por qué, la manda afuera.
90:09. Germán respira. Diez segundos después, escucha el silbato y, por fin, el minuto más largo de su vida, acaba.

De vuelta a su casa, ya más sereno por la victoria, piensa en la relatividad del tiempo. En el carácter subjetivo de los segundos, de los minutos, de las horas. Se detiene en la necesidad humana de cuantificar lo incuantificable, de racionar caprichosamente los momentos vividos. Como si hubiera algo más que presente o como si la vida fuera una torta que se pudiera cortar en partes y todos, todos nosotros, tuviéramos el mismo cuchillo y lo hiciéramos de la misma manera. Como si no importara el relleno.

¿Cuánto tiempo es suficiente? ¿Cuánto es demasiado? ¿Cuánto es poco? ¿Con referencia a qué?

Piensa que vivimos convencidos de que comprendemos el tiempo, como si fuera algo racionalmente lógico y fácilmente administrable. Como si fuera solo eso. Como si, de veras, estuviera bajo nuestro control.

Casi como si pudiéramos detenerlo. O dejar de envejecer.

Hacía tiempo que Germán no iba a la cancha. Ahora se acuerda por qué.

martes, 28 de agosto de 2012

PROck nacional

3 sardinas opinaron
Bueno, no sabemos. Quizás Diego Torres es un gran artista de rock, pero por alguna razón, grabó pop. Habrá que preguntarle al Gobierno de la Ciudad que, tal como nos tiene acostumbrados, volvió a hacer gala de su inoperancia, confusión y desconocimiento. 

¿Homenaje o insulto?

martes, 21 de agosto de 2012

Del uso al abuso hay un solo paso

9 sardinas opinaron
La misma brecha que separa el amor del odio, es la que divide el uso del abuso.

Esto pensaba mientras entraba clandestinamente en el baño para discapacitados de los cines Hoyt's con el único fin de evitar hacer la infinita cola que se armó en el de mujeres no bien terminó Batman y que, esta vez, era más larga de lo esperado. Si bien salí rápido -casi corriendo- por miedo a que algún fanático de las reglas me intercepte y me pregunte cuál era mi capacidad especial, pronto me di cuenta de que los cinco minutos que estuve adentro del tualét equivocado bastaron para que se formara una filita en la puerta y unas cuatro o cinco minas más se colgaran de mi avivada. 

Esta situación que a mí me costó unos 30 segundos de planteos éticos y morales, pronto advertí que se reproduce constantemente. De hecho, durante la función en el cine también. En tiempos en los que la gente está sacada, es normal no poder encontrar entradas para ninguna película que reciba más de cuatro clarinitos, ni con dos semanas de anticipación. Por ello, resulta indispensable encontrar nuevas estrategias y aplicarlas para sobrevivir. O, al menos, para entretenerse. Una de ellas, es reservar un asiento en la primera fila y antes de que comience el film, dirigirse al final de la sala y ocupar el que está destinado a una persona discapacitada, el cual, por lo general, permanece vacío. Eso hizo un hombre de pocas pulgas y mucha menos culpa de dejar a su pareja con tortícolis durante el resto de la semana. Otra vez, del uso al abuso en un santiamén.

Y de estos hay mil. Pregúntenle a los que van con muletas a la cancha, si no. 

Ok. Yo sé que no está bien. Que no es correcto usufructar algo que está dirigido a gente que realmente lo necesita, sólo por una cuestión de comodidad y puro beneficio personal. También admito que ese impulso que tuve en la puerta del baño no fue producto de mi espíritu más noble y puro sino, quizás, de esa parte de mí oportunista y que se cree piola quebrantando normas sociales ("bien de porteña", dirían algunos amantes de las generalizaciones). Sin embargo, no puedo evitar preguntarme: ¿qué tan mal está utilizar los servicios destinados a la gente que padece alguna discapacidad física cuando éstos están disponibles? Y si está mal, ¿por qué? Entiendo que la prioridad la tienen los discapacitados, pero si vivimos en un sistema capitalista que tiene como fin volver productivo todo lo que construye/existe, ¿por qué está mal visto darle uso, funcionalizar, operativizar aquello que, estadísticamente, permanece la mayor parte del tiempo condenado al ocio y a la improductividad? 

Presiento que si la gente del INADI lee algo de esto me va a denunciar. No se equivoquen. No es que estoy pregonando una sociedad que, de pronto, deje de respetar los espacios construidos para la gente con algún tipo de imposibilidad física (si es que en este momento se respetan). Sólo quiero marcar el contraste: en tiempos en los que todo debe pensarse dentro de los límites de la utilidad y la eficiencia, que aquello que no reditúe algún beneficio económico, cualquiera sea, no tiene la gracia de contar con aprobación general sino que es acusado de hippismo o comunismo barato, aumentar la productividad de los objetos fabricados por la industria capitalista debería ser un logro a destacar. Sin embargo, no. Estas prácticas se realizan desde el mismo lugar donde se efectúan los abusos: desde las sombras. Rogando que nadie nos vea y suplicando compasión en caso de ser encontrados por alguna autoridad competente con las manos en la masa. 

Es raro. Otra vez, decimos que está mal, que es incorrecto, lo condenamos en público, pero en la esfera privada lo hacemos y nos creemos un poco más inteligentes que el resto, que los "giles"

Es raro y, sobre todo, ridículo. Casi tanto como la idea de que, con un par de medidas y políticas públicas se puede transformar una sociedad que tiene sus bases en la formación de seres trabajadores, productivos y súmamente individualistas, en una solidaria e inclusiva. 

martes, 14 de agosto de 2012

Café sin filtro

1 sardinas opinaron
En el bar de la facultad, estoy pidiendo un cortado y se acerca un pibe. Lo miro una vez. Lo miro dos.

Sardina: (De la nada) Disculpá... ¿vos ayer me agregaste al Facebook?
Pibe: Eeeeh... creo que no...
Sardina: (Lo increpa) ¿Cómo te llamás?
Pibe: Alan
Sardina: Ah, no, no, nada que ver, disculpá!

A veces, el habla se independiza de la razón y suceden este tipo de cosas. Paciencia.

jueves, 9 de agosto de 2012

El círculo desamoroso

12 sardinas opinaron
Mi problema es el siguiente: cuando me encuentro con un hombre que detenta ciertas características y las manifiesta adelante mío, yo no puedo hacer otra cosa más que enamorarme. Posta. Si cumple ciertos requisitos me deja de importar su aspecto exterior y empiezo a ver espejitos de colores.

Pero ojo, no me pasa con cualquiera. Para que yo lo idealice a morir y crea que es el amor de mi vida por... al menos, algunas semanas, basta con que cumpla un par de requisitos, entre los cuales están: 

1. No debe usar adjetivos descalificadores o palabras ofensivas para referirse a la clase popular y/o a su cultura.
2. Debe estar al tanto de la actualidad y sus vaivenes. Si es posible, más que yo.
3. Debe disfrutar de la lectura y haber leído algo de Cortázar alguna vez. 
4. Le debe gustar el fútbol y ser hincha de algún club. No le puede dar igual que gane, pierda, empate o se vaya a la B.
5. Debe tener un proyecto personal fuera del ámbito laboral. Algo sin fines de lucro que le suponga un desafío y donde pueda plasmar su creatividad.
6. No debe ser tacaño con sus gastos ni con los demás. El desprendimiento en materia económica me mata.
7. Le debe gustar la música y tener preferencias. Nada de "escucho un poco de todo". Si toca (bien) algún instrumento, mucho mejor. 

Ah, y si encima no tiene faltas de ortografía, me caso. 

La cuestión es que no siempre todo lo que brilla es oro ni todo aquel que leyó Rayuela es inteligente. Es más, a juzgar por mi experiencia, casi nunca. Sin embargo, cuando alguno empieza detentar una de estas cualidades, a mí todavía se me nubla la vista y automáticamente dejo de prestarle atención a todo lo demás. Incluso a las características que me alejan de él. Y, claro, he ahí el peligro y la consecuente desilusión.

Pero bueh, así estoy, no sé, uno, dos, tres meses construyendo un edificio sobre idealizaciones, una arriba de la otra. Si bien de vez en cuando me doy cuenta y aparecen algunas grietas, rápidamente las cubro con más idealizaciones. El problema es que no suelen ser muy resistentes y algún buen día me desayuno con que el edificio se hizo mierda contra el piso.

Y yo también.

Hasta que encuentro por ahí a un futbolero generoso y asiduo lector de Página/12 que, sin querer, me ayuda a reconstruirlo. Y a que el círculo desamoroso empiece otra vez.

miércoles, 8 de agosto de 2012

La locura de los que no están locos

3 sardinas opinaron

La realidad es compleja. Mucho muy. Tanto que a veces, lo que a simple vista parece perjudicar a unos y beneficiar a otros, termina resultando al revés. 

Esto pensaba mientras leía los portales de los diferentes diarios del país que presentaban como noticia del día el conflicto de los metrodelegados con el Gobierno (de la Ciudad o de la Nación, todavía no me quedó claro) y el consecuente paro de subtes. Este kilombo interminable si bien puede llegar a suponerle algún costo político a la gestión de Macri (aunque, si tenemos en cuenta que fue reelecto estando procesado, esas posibilidades descienden automáticamente), peor es que se conozcan los demás negocios que maneja desde las sombras.
Dale gas y no le quites más nada, ¿dale?

Como el del Borda. Si bien pocos medios lo rebotaron, hoy a las 4 y media de la mañana un grupo de tipos de la Policía Metropolitana se presentó en el hospital de Barracas para desalojar el Taller Protegido de Rehabilitación N°19, destinado a realizar trabajos de resocialización con los internos que están a punto de recibir el alta. 

Si bien esto explotó ahora, no es nuevo. Ya en septiembre de 2011, la gestión de Macri con la excusa de impulsar “el desarrollo de la Zona Sur de la Ciudad y generar nuevas inversiones y empleos”, presentó el proyecto de creación de un Centro Cívico en 1,5 hectáreas de tierras situadas dentro del predio que le pertenece al Hospital Borda. La idea es trasladar todas las oficinas y dependencias de la Jefatura y Vicejefatura de Gobierno, la Jefatura de Gabinete y los ministerios de Desarrollo Urbano, Ambiente y Espacio Público, Desarrollo Económico, Hacienda y Educación que hoy se encuentran en la sede Bolívar 1, ubicada en Avenida de Mayo 525, en el barrio de Monserrat, al de Barracas. Cabe destacar que el precio del metro cuadrado edificado a estrenar en la zona donde está ubicado el Borda oscila entre 1600 y 2100 dólares, en tanto que un terreno cotiza entre 500 y 600 dólares por metro cuadrado.

El problema es que la construcción de este distrito gubernamental que busca "reactivar la Zona Sur", lejos de erigirse sobre “tierras ociosas” (como declararon fuentes oficiales), supone demoler parte de la infraestructura que le pertenece al Hospital público. Pero como sabemos, la concepción de público y privado que tiene Macri difiere bastante de la  que posee el resto de la sociedad. Por eso, sin ningún tipo de culpa, está arrasando con todo lo que impide que su querido "Centro Cívico" se construya. Ya demolió el Taller "Pan del Borda" y ahora está por hacerse, Metropolitana por medio, del de Rehabilitación. De conseguirlo, sólo le faltará tirar abajo la Penitenciaría del Centro de Salud que también constituye un "estorbo" para este proyecto.

Ah, pero falta lo peor. Para financiar esta edificación, el Gobierno porteño presentó en la Legislatura un proyecto que propone la venta del Edificio del Plata, ubicado en Carlos Pellegrini 211 (a dos cuadras del Obelisco), donde funcionan algunas de sus oficinas. A fin de conseguir el apoyo de la oposición, propuso a los trabajadores del Borda una especie de ‘plan canje’, que sonó más a una extorsión: de aprobarse la propuesta, el PRO destinaría entre un 10 y un 15% de la venta del inmueble a la refacción del hospital. A pesar de que el 70% de los 500 integrantes de la asamblea del Borda se pronunció en contra, al PRO no le interesó. Las obras de demolición ya comenzaron y se prevé que finalicen a mediados de 2013. 

Genial, che. Mientras Macri, desde las sombras, hace un negoción inmobiliario con la salud pública levantando la bandera del "desarrollo de los barrios del Sur", todos nos quejamos del subte.

La realidad es compleja, sí. Pero nosotros para informarnos a veces somos demasiado básicos. 

martes, 7 de agosto de 2012

Dime con quién andas...

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Desde que asumió la Jefatura de Gobierno, Mauricio Macri (quien, por si se habían olvidado, todavía está procesado) se caracterizó por realizar las más desafortunadas designaciones. A saber:

Mariano Narodowski, ministro cómplice
Exministro de Educación. En 2009 tuvo que renunciar al ser imputado en la causa de las escuchas por presunto encubrimiento durante su gestión. Después de prestar declaración indagatoria ante el juez Norberto Oyarbide, el 15 de julio de 2010 fue sobreseído. El PRO eligió al escritor Abel Posse para ocupar su cargo.

Abel Posse, ministro relámpago
Fue nombrado ministro de Educación en diciembre de 2009 pero sólo duró 12 días en el cargo. Las declaraciones en las que justificaba el terrorismo de Estado de los ’70 y la represión como "contención en acto del delito inminente" provocaron un decisivo rechazo por parte del resto de los partidos y sectores políticos que lo obligó a discontinuar su mandato. El PRO ni siquiera pidió disculpas. Es más, Horacio Rodríguez Larreta hasta desestimó las críticas: “Todos los intelectuales son controvertidos. Las etiquetas de ‘derecha’ e ‘izquierda’ son bastante relativas. Acá lo que le importa a la gente es que le resuelvan los problemas”.

Juan Alberto ‘Fino’ Palacios, “un grave error”
Así definieron desde el Gobierno de la Ciudad la designación en 2009 de este hombre al mando de la Policía Metropolitana. Actualmente está procesado por la causa del atentado de la AMIA y por su vinculación en el caso de las escuchas ilegales. Además, fue acusado de reprimir y asesinar manifestantes en 2001, aunque ya quedó definitivamente sobreseído. “Un grave error” por parte del PRO. Y bastante evidente.

Ciro James, el topo
Expolicía implicado con Palacios en el caso del espionaje ilegal. Desde que se conoció públicamente la vinculación de este hombre de pasado turbio con el Gobierno de la Ciudad, Macri se ocupó de desmentirla. "Trabajé casi dos años en el Ministerio de Educación y no puede negar que yo estaba entrando a la Metropolitana de la mano de Palacios", dijo James y comprometió al Jefe de Gobierno que unos días después tuvo que admitir que lo conocía. 

Jaime Durán Barba, “campaña sucia”
Experonista de izquierda y jefe de campaña de Mauricio Macri en 2011. En octubre de ese mismo año la jueza María Servini de Cubría lo procesó por haber llevado a cabo una campaña sucia en contra del candidato por el Frente para la Victoria a la Jefatura de Gobierno, Daniel Filmus. Está acusado de violar el artículo 140 del Código Electoral, que prevé hasta dos años de prisión a quien “con engaños indujere a otro a sufragar en determinada forma o a abstenerse de hacerlo”. También se le embargaron 130 mil pesos. Eso sí, la estrategia de propaganda funcionó a la perfección: el PRO arrasó en segunda vuelta.

Datos de la realidad. Saquen sus propias conclusiones.

Para no sentirse tan solo, Mauricio incluyó cuatro procesados en su Gobierno.

miércoles, 1 de agosto de 2012

La gente está sacada

4 sardinas opinaron
Recuerdo haber dicho esa frase anteriormente en dos ocasiones, a saber:

1) Cuando me fui a recorrer Europa con mi hermana: hicimos un tour de dos semanas en el que la onda era arrancar el día bien temprano para terminarlo bien hecho mierda. Bah, como todos los tours. La cuestión es que la gente que iba con nosotros estaba totalmente obsesionada con el tema de los lugares en el micro. Ok, entiendo que quieras la ventanilla, pero no por eso podés caer en pijama, a las 5:30 de la mañana sin siquiera lavarte los dientes, a dejar tu bolso en el asiento. Claro, con mi hermana llegábamos cinco minutos antes y veíamos que el micro ya estaba todo reservado desde hacía dos horas por los fanáticos que preferían faltar al desayuno antes de perder el lugar. "LA GENTE ESTÁ SACADA", le decía yo. Y tenía razón.

2) Cuando fui a dar un final obligatorio oral: ok, yo también entiendo que éramos muchos los que teníamos que rendir. Lo que no comprendo es cómo puede ser que, inclusive habiendo llegado una hora y diez antes, ya hubiera 84 personas adelante mío esperando a que le tomaran. O sea, 84 personas llegaron aún más temprano que yo, que había llegado temprano. Me puse hablar con uno que estaba octavo y me dijo que había llegado a las seis y media. "LA GENTE ESTÁ SACADA", le dije a un compañero, y me fui a tomar un café.

El tercer episodio fue hoy. "Voy a sacar entradas para ver Batman el finde", me dije. Ojo, no soy boluda. Sé que la gente está fanatizada con esta película de mierda y me avivé "Reservo hoy, MIÉRCOLES, así para el viernes ya tengo plan". Ilusa. Entré a la página de reservas del Hoyts y advertí que estaba el 90% ocupado. LA GENTE ESTÁ SACADA, otra vez. 

El asunto con las galletitas Toddy es otro ejemplo de esta patología que sufre un sector de esta sociedad consumista e individualista.

Pero bueh, ¿saben qué? No me importa. Prefiero esperar un mes y ver Batman tranquila, antes que compartir la sala con 150 personas que programan su fin de semana un lunes.

viernes, 27 de julio de 2012

Confirmado: lo que mata es la indiferencia

4 sardinas opinaron
El día que empecé a cursar la materia "Seminario de Diseño Gráfico y Publicidad" en la facultad, supe que iba a derivar en un post. No sé por qué, pero lo supe.

Esta asignatura es de esas que hasta el final del cuatrimestre no comprendés a qué carajo va ni por qué le pusieron ese nombre: del Diseño y la Publicidad, por lo menos durante las primeras 10 clases, ni noticias. Puro texto filosófico, mucha semiótica. Muy lejos de lo divertido y cool de su denominación. 

Pero yo lo supe. Me dije: "Ok, hoy estuviste cuatro horas cursando esta materia del orto, no entendiste nada, pero al final vas a escribir un post y todo este esfuerzo va a tener sentido". Motivaciones de quienes estudiamos cosas que muy raramente suelen ponerse en práctica, sí.

Cuestión que el otro día estaba pensando en la indiferencia. No viene al caso por qué, pero dije: "Loco, es cierto. Mata. No es el odio ni la humedad. Es la indiferencia". Pero, ¿por qué?

Y ahí nomás llegó el inservible Seminario de Diseño Gráfico a mi cabeza y estuve segura que para responder científicamente a este interrogante era preciso retomar la teoría de un tipo bastante forro y complicado: Maurice Merleau Ponty. Forro porque escribe difícil. Complicado por lo mismo. 

La onda viene por este lado: para este pensador, la única manera de acceder a la conciencia del otro, a aquello que siente, que es, en definitiva, a su subjetividad, es a través del cuerpo y de sus gestos. ¿Por qué? Porque es gracias a que tenemos un cuerpo exterior, una materialidad, una objetividad, que podemos entender y comunicarnos con el mundo y quienes nos rodean. Ni las conciencias ni los espíritus se comunican, los cuerpos lo hacen. 

Pero no reduce el gesto a un acto motriz sino que teoriza sobre las palabras, sobre el lenguaje. Especialmente hace énfasis en el habla singular, aquello que los sujetos dicen, y plantea que la palabra también es un gesto del cuerpo ya que en la expresión no interviene el pensamiento ni la racionalidad: con la palabra no expreso lo que ya pensé sino que realizo el pensamiento. Si no fuera así, ¿por qué lo que pensamos cobra claridad cuando lo convertimos en un enunciado? El que habla no piensa, las palabras son su pensamiento... Todo lo que me rodea cobra sentido para mí cuando lo puedo nombrar, cuando lo denomino. En palabras de Merleau Ponty: "La denominación del objeto no es posterior a su reconocimiento, sino que es el reconocimiento".

Entonces decíamos: es a través de los gestos (tanto los que tienen que ver con la motricidad como también los del lenguaje) que podemos acceder a las interioridades, en el orden singular y en el colectivo (con el otro). 

Si no hay gestos, si no digo con el cuerpo, no hay nada. Si es a través de la percepción (el encuentro del cuerpo con el objeto/individuo del mundo) que me constituyo como sujeto y accedo al sentido y a la subjetividad, si no tengo qué percibir, todo el resto se cancela. Casi que no estoy en el mundo, porque es a través del cuerpo que tengo un mundo.

Para ir concluyendo: la indiferencia es la anulación de todo tipo de gesto corporal, incluido el habla. Si el sujeto es un sujeto de la práctica y es la práctica la que se suspende, entonces no tiene nada. No sólo no puede entrar en comunicación, sino que no puede "ser" plenamenteSi no puede percibir un gesto del otro,entonces no puede acceder a su subjetividad. 

Y la barrera a la comunicación entre los cuerpos que inaugura la indiferencia, resulta indefectiblemente en una anulación de la comunicación entre conciencias y espíritus.

Y una anulación de eso, por consecuencia,  es una anulación del ser. Y una anulación del ser, ¿qué es? ¿Muerte?

Y sí. La indiferencia, entonces, mata.

Desde que terminé de cursar y rendí su bendito final obligatorio que vivo replanteándome hasta las cosas más simples. Ahora, posta, antes de no responder un mensaje, lo pienso otra vez.

Y contesto. 

miércoles, 11 de julio de 2012

Minga que te creo

5 sardinas opinaron
Como de costumbre, me entero tarde de las cosas. Siempre ocupé el rol de la colgada del grupo, la que siempre llegaba tarde a la novedad, la que recién se enteraba de la existencia de Fulanito cuando todas ya lo estaban criticando. Ojo, no siempre por desinterés, quizás más bien por despiste. Si bien de grande aprendí a retener un poco más ese tipo de detalles para no quedarme tan afuera (o como dice el Cuarteto de Nos: adaptarme al medio sólo para subsistir y no para ser aceptado), nunca abandoné del todo este delay con el mundo y los que me rodean.

Esta vez, llegué con cinco meses de retraso al estreno de "Minga! Argentina y Caliente", una revista bimensual y de distribución gratuita que ya va por su tercer número, que dirige la novia de Boudou (el vice de Cristina, por si alguno se había olvidado) y que tiene una búsqueda bastante berreta y oportunista: aparentar romper con lo establecido justamente para reafirmarlo.

Para los que estén más rezagados que yo y todavía no la conozcan, se trata de una publicación sobre (aunque me cueste usar este término en este sentido tan reduccionista) CULTURA. Música, cine, libros, filosofía, ecología y demás de ese tipo de yerbas. Si bien todo medio es político, en este caso, Minga! no apunta a reflexionar expresamente sobre esta dimensión del mundo. No a simple vista.


Si uno la agarra medio de improviso se encuentra con entrevistas a músicos populares, a cineastas cools, y a académicos pseudo-revolucionarios (léase, Darío Sztajnszrajber, el del programa del canal Encuentro) y advierte que Minga! es una revista copada. Además, te recomiendan libros, te hablan de cómo reciclar y por si esto no te alcanzaba, Carla Czudnowsky te regala una interesantísima columna hot donde explica cómo ser sexy a los 40. Divino.

No hay que ser muy vivo para darse cuenta a qué público está dirigida esta revista comandada por una correligionaria del modelo kirchnerista y a quién intenta persuadir: básicamente, al grupo pseudoprogresista de pibes de 20 para arriba que está encantado con el merchandising nacional y popular, que tuitea sobre política aún sin conocer demasiado y que desde que René de Calle 13 habló de Mariano Ferreyra, dejó de ocultar que le gusta el reggaetton. Sí, sí, esos, esos. Los de Página 12 en el morral. Ojo, no digo que sean todos así, pero si hay que definir un "target" (odiosa palabra) hay que estereotipar. Y a ese estereotipo le habla Minga!, sin lugar a dudas.

Pero bueno. Discutir que los medios de comunicación poseen una ideología es una pelotudez. El problema no es que la revista tenga una definida. Lo que molesta o indigna es que la misma esté supeditada a intereses principalmente económicos: la revista no existiría si no fuera gracias al Vice. Por eso, es casi un mal chiste que se presente como una publicación de izquierda, a favor del cambio y de la transformación cuando sólo quiere mantener las cosas como están, o como la clase dominante argentina pretende que estén.

Además, si queremos hablar de periodismo, es casi patético el trato que le dan a la información que comunican. Con evidencia y en más de una oportunidad, desvían las entrevistas a la temática "Desde que está el kirchnerismo..." con la clara intención de sacarle un título nac&pop al sujeto en cuestión. No se conforman con entrevistar a aquellos que comparten su misma ideología sino que, en todas las notas, evidencian que el objetivo es el mismo: la apropiación de los valores populares y nacionales (por ejemplo de los colores de la bandera que adornan su isologo) para resaltar las bondades del gobierno y en ese intento, legitimarlo.

Algunas citas extraídas de la revista dan cuenta de cuán obvia es esta operación de plebeyización:
Darío Sztajnszrajber: (destacado) "Latinoamérica vive un proceso inédito, en los últimos 10 años se fueron recuperando energías utópicas a partir de situaciones concretas".
Daniel Burman: (título) "No hay lugar en el mundo mejor que Argentina para hacer cine".
Andrés Calamaro: (destacado): "Estos años de Gobierno de Néstor y Cristina fueron interesantes y positivos. Somos un país muy sufrido, con mucha muerte en los talones y mucha crisis encima. Si no creemos en nada, nada se nos puede perdonar".
León Gieco: (destacado) "Esta es la única vez que un gobierno se ocupa de las cosas que venimos hablando desde los '70. Por eso vamos a verla (a Cristina), no porque seamos K. Le tengo un respeto total y voy a ir a saludarla cuando sea".
Marcelo López Fuentes (científico): (destacado) "La actualidad científica nacional es lo más parecido a la primavera de la ciencia de los '60".
Es obsceno. Cuando todas las notas tienen la misma inclinación, cuando todas están fuertemente forzadas a transmitir el mismo mensaje, cuando ya no hay crítica ni cuestionamiento ni espacio para recabar data que sirva al lector para generar su propia opinión... ¿queda lugar para la credibilidad? ¿y para la búsqueda de la noticia, de lo novedoso, de aquello que aporte información relevante? Yo creo que no.

Por eso, pseudoprogres y cuasi-revolucionarios... ya que levantan las banderas de la ecología: dejen de gastar papel imprimiendo periodismo "a pedido". No sólo salvarán la vida de un montón de árboles. También mejorarán la de 40 millones de argentinos.

domingo, 8 de julio de 2012

La vida sin Arjona sería un acierto

3 sardinas opinaron
¿Hay una canción que legitime más la sumisión de la mujer al hombre que "La sucursal del cielo" de Ricardo Arjona?

Yo creo que no. El otro día me acercaron la letra de este tema y no pude hacer otra cosa más que aumentar mi desprecio para con el guatemalteco (creo que es guatemalteco y no pienso googlearlo) que hace como una década que no para de llenar Luna Parks.

Inmediatamente después de escuchar esta canción, lamenté profundamente haberme descargado hace unas semanas de manera tan violenta contra los muchachos de Liverpool  y su tema Revolution. Ellos, al lado de este ser legitimador de la supremacía machista, eran cinco inocentes boludos. Además, por lo menos, eran agradables al oído.

Arjona no. No sólo es una bosta musicalmente, sino que la letra es un atentado a la mujer y a cualquier intento de la sociedad por dejar atrás su herencia paternalista.

He aquí algunos pasajes de esta exacerbación de la derecha conservadora y el mantenimiento del statu-quo:

Me sorprendí administrando una oficina/Buscándome una casa con piscina/Y me olvide de las pequeñas cosas/Como verte atravesar el umbral de la cocina dibujando siluetas con tu delantal/
Como ese arroz pastoso y desabrido que cocinaste para mamá...


Aaaahhhh... ¡qué lindo, Ricardo! ¿Así que pensás que en nosotras están esas pequeñas cosas de la vida que hay que dsifrutar? Ayyyy, ¿de verdad pensás que somos sexys con el delantal? Ahhh.... y decime, ¿por qué no te vas a cagar un ratito? Este tipo es cínico y en esta canción usa una técnica súper siniestra: busca (y encuentra) una forma tierna y bonita de describir la sumisión de la mujer al hombre y naturalizar el lugar de inferioridad de la misma en el orden social. Es terrible. Pero eso no es todo. 

Por querer alcanzar la cima, uno se hace financiero/La mujer se queda en casa, uno a buscar dinero/Por andar por las nubes, uno se olvida del suelo/Y de saber que tu propia casa, es la sucursal del cielo...

Este estribillo sólo me sugiere una cosa: el hombre tiene ambiciones, la mujer no. O si las tiene, se reducen a su oficio de ama de casa: a ver más limpia la cocina, a cocinar cada día más rico o a recorrer el barrio hasta conseguir el mejor precio. El tipo no, claro. Está ocupado en "grandes" cosas, tiene metas y proyectos que la mina no sólo no desea sino que no tendría por qué hacerlo. "La mujer ser queda en casa", repite convencido Ricardito. Grrrrr...

Hoy me fijo un poco más en tu mirada/En las huellas que dejan tus pies descalzos/En el gesto que pones cuando te enojas/En tus altercados con la balanza cuando trae malas noticias/Y me hacen mas grandes tus detalles que una cuenta de ahorros

AH, no, sí. Si la mujer también tiene problemas. ¿O mantenerse en forma y divina no es uno re grande? Si vivimos discutiendo con la balanza cuando "trae malas noticias". A propósito, ¿qué sería una "mala noticia" específicamente? ¿Un kilo más? ¿Por qué no te morís?

Arjona, en serio. Basta. Tenés un millón de temas para cantarles a las mujeres y conquistar 500 mil Luna Parks más. Salí un minuto del estereotipo, dejá de hacerte el sensible al pedo y retribuí, de una vez por todas y como corresponde, toda la guita que venís haciendo a costa del género femenino. Un género que, por si no sabías, ya hace como un siglo que salió a laburar. 

sábado, 7 de julio de 2012

Puta sí, puta no

4 sardinas opinaron
Posta, de verdad. Miren que me esfuerzo. Pero me resulta imposible, totalmente irrealizable, entender la lógica en torno a la moral y las buenas costumbres que rige en los medios de comunicación. Especialmente, en la TV.

Es que claro: cuando uno mira los realities shows, a simple vista, pareciera que todo está bien. Que vale todo. Digo, sin ir más lejos, en Bailando por un Sueño (sí, ya sé que estoy repetitiva pero es un programa muy interesante para analizar) las mujeres exponen sus agraciados cuerpos y se enorgullecen de llevarlos más que de cualquier otra cosa que puedan hacer. Medio que no importa mucho el puntaje si yo tengo mejor lomo que la de al lado. Y Marcelo Tinelli, el dueño del circo, a pesar de tener nueva novia, trata a todas como si se las quisiera levantar. Las abraza, las besa, las toca y ellas se dejan. Ninguna nunca, por lo menos hasta ahora, se le resistió. Acceden, sin más, como si fuera normal. Además, no sólo actúan así, sino que tienen que ser así: el jurado de este certamen les vive pidiendo que sean más "perras", que bailen con "más sensualidad" y con "menos ropa". El look y la actitud "puta" está legitimado y es gratificado y retribuido por todos: desde el director hasta la audiencia.

El otro día escuchaba de paso alguno de esos programas en los que se ponen a opinar del resto de la farándula y en ese intento hacen gala de su facilidad para juzgar, criticar y condenar sin conocer. En esta ocasión, el tema de discusión era si Rocío Marengo era "gato". Una mina del ambiente aseguraba que sí: "Es gato. Que no mienta más, lo sabe todo el mundo". A su vez, en otro programa, creo que era Toti Pasman el que decía: "Bueno, si en la primera cita tuvo sexo en un auto, que se la banque", en relación a una de las chicas de Tinelli (no sé cuál) que presuntamente se había acostado con alguien en la primera cita y que, además, lo había hecho en un auto (!?) y por eso era terriblemente descalificada por todo el panel de un programa de estos que inventan escándalos.

Yo entiendo que de algún lado tienen que sacar el kilombo. Lo que no entiendo son las temáticas. Ya sé que esto pasa y no es nuevo pero al verlo tan evidente, no puedo hacer otra cosa más que denunciarlo: resulta ser que ni las vedettes, las que supuestamente más "libremente" deben vivir su sexualidad, a las que se le pide continuamente que simulen ser putas, que se dejen manosear por Tinelli o quien fuera, que se maten en el gimnasio para lucir cada vez menos ropa frente a la pantalla... ni ellas zafan de la mirada de la moral burguesa. Ok, podés ser una puta en la tele, pero no en tu vida privada. Eso no te lo permitimos. No está aceptado y por ello serás cruelmente sentenciada y estigmatizada como la "trola" del Bailando o de lo que fuera. La moral y las buenas costumbres están tan arraigadas en la sociedad que ni siquiera el propio ambiente artístico se banca el quiebre.

Es esta especie de doble moral que se refleja en la televisión y que existe en la cotidianidad la que me parece que hay que analizar. Este doble discurso que, por un lado legitima la exacerbación constante de la sexualidad y la presentación casi pornográfica de los cuerpos (todo desde una mirada profundamente machista) y, por el otro, condena esas mismas prácticas que no condicen con los valores morales inscriptos en la sociedad cuando se dan fuera del show televisivo.

Pero bueno. Es tan curioso como predecible. La misma moral que se duplica en la tele es la que funciona constantemente en la vida real: una que públicamente todos juramos cumplir y de la que nos valemos para evaluar la vida del resto de la humanidad pero que todos (todos) rompemos en la intimidad.

lunes, 25 de junio de 2012

Otra rubia tarada

9 sardinas opinaron
Si algo le faltaba a la televisión argentina para que explote en su propia contradicción era Charlotte Caniggia. ¿Cómo que quién? Si todavía no te enteraste que la hija de la insoportable y el jugador de fútbol está en Bailando por un Sueño, entonces va a ser mejor que salgas del táper que has elegido como hogar porque te vas a morir asfixiado.
Si bien Charlotte nació en Argentina, vivió toda su vida en el primer mundo, hasta que la producción de Ideas del Sur la convocó.

Esta rubia de 19 años que tiene de mami a Mariana Nannis puso un pie en el tercer mundo e inmediatamente cayó en las garras de los y las que les encanta tener a alguien de menor capacidad retórica que ellos/as enfrente para, simplemente, ridiculizarlos y, en ese acto, reivindicarse como seres con cultura general, mote que resignaron cuando decidieron abocarse a la tele y ahora con más de sesenta quieren recuperar (léase, jurado del Bailando).

La lista de ridiculizaciones que giraron en torno a Charlotte es interminable. "A ver, nena... decime, ¿vos sabés dónde queda Argentina?", preguntó Moria Casán con más que un aire de superioridad a Charlotte, quien admitió que no."¿El bife de chorizo te gusta? ¿Una mollejita?", quiso saber Tinelli y ella respondió que "sólo sushi", dejando entrever su rechazo a la comida argentina. Después le dieron a probar fernet y no le gustó: para ella su bebida preferida es el "shampéin", así que el conductor, para contrastar con la rubia, se lo tomó en menos de dos minutos y no quedaron dudas de que él, a pesar de que ahora es un empresario millonario, no abandona su origen popular y fernetero. Más tarde, Pachano también ironizó con la cantidad de zapatos que tenía y acusó a la madre de no haberla instruido como se debe. Todos ellos, claro, gente bien de barrio, ¿no? Empezando por la galera de Aníbal. 


Ok. No es que me quiera poner de su lado, la mina no me cae bien y me parece bastante pelotuda, pero así y todo, intentando dejar mis prejuicios de lado, hay algo que me da vueltas y que me parece pertinente preguntar: ¿no hay en este modo de exposición por parte de la TV, esta vez, de un sujeto perteneciente a la clase dominante, también una forma de estigmatización? Si sólo por pertenecer, reproducir y no negar poseer prácticas propias de la clase alta se lo cuestiona, se lo pone a prueba, se mide su nivel de cultura general, se lo ridiculiza... ¿no se lo está estigmatizando también? ¿Acaso a alguna otra participante le preguntan dónde queda algún país o qué opina sobre la crisis europea? Sí, del mismo modo que pasaba con los wachiturros, que eran retomados por la TV como un fenómeno, traicionando así por completo su voz... ¿no hay en este proceso de espectacularización una estereotipación del sujeto perteneciente a la cultura dominante también?


Pregunto. Es raro y hasta cuasi contradictorio pensar en el sujeto no explotado como también víctima de la manipulación televisiva y capaz me estoy mandando cualquiera. Además, la cosa se torna más rara y contradictoria cuando pensamos que se trata de la burguesía cuestionando a la propia burguesía (porque si no, que me venga a contar cuántos pares de zapatos tiene Marcelo o con cuántas pelucas cuenta Moria). 


No sé, quizás sea una vez más lo mismo: los valores morales considerados positivos por una cultura determinada interponiéndose a la hora de presentar a un individuo. "Ok, serás muy rica pero sos una burra", se lee de todo ese show pedagógico que brinda Tinelli y compañía y que logra posicionarla como una más del estereotipo y encasillarla en el imaginario social que existe en torno a la rubia, tarada, concheta y poco talentosa. Pero así funciona también: despegarse de las prácticas de la cultura oficial es imprescindible si se quiere generar identificación con la audiencia (en su mayoría de clase media) y garantizar un contacto exitoso: "Mirá, Marcelo toma fernet, es como nosotros..."

Pero qué más da. ¿A quién le importa todo esto? Si al Trece todo ese derroche pedagógico, toda esa valoración (o subvaloración) a partir de sus conocimientos y posterior ridiculización de la extranjerita tonta "le rinde", no hay por qué detenerse a pensar en estos temas. Si tiene que ser rubia y tarada que sea. Total, cuarenta y tres puntos de rating no pueden estar equivocados.

jueves, 7 de junio de 2012

Un día periodista

2 sardinas opinaron

"Es necesario resistir a esas fuerzas que nos obligan a 
hablar cuando no tenemos nada que decir"


Feliz día.

domingo, 27 de mayo de 2012

Velociraptors, no todas las aves vuelan

5 sardinas opinaron
Un día un profesor de la UBA dijo en el marco de una clase teórica: "Chicos, hagan revistas. Hacer revistas es erotizante". Como colaboradora de Velociraptors, hoy lo compruebo: todos invitados a esta orgásmica presentación.


Casa Editorial Neptuno saca a la luz su primera publicación: Velociraptors, no todas las aves vuelan ∃(¬Fx), una revista semestral buena, bonita y barata ¿sobre dinosaurios? Sí; y también sobre divulgación científica, cine, filosofía, cultivo, letras y todo aquel datito nerd ahora convertido en la excusa para trazar un corte crítico sobre el entorno. Próximamente en tu kiosco más cercano.

Gratis por lista hasta las 23.30 (presentación@velociraptors.com.ar).
Tocan en vivo: Los Palos Borrachos, Rolando Bruno y su Orquesta Midi, & Juana Chang.

domingo, 13 de mayo de 2012

Irrevolution

3 sardinas opinaron
Voy a pensar seriamente si con este post no inauguro una nueva etiqueta con el nombre "Desenmascarando a la cultura hegemónica", que sirva para demostrar cómo algunas manifestaciones socioculturales, lejos de ser revolucionarias y/o subalternas, sólo contribuyen a reforzar las bases que sostienen el sistema.

Es que sí. Después de escuchar atentamente el tema Revolution, de Los Beatles, y de reparar en su letra, me he dado cuenta de que, al igual que el noviazgo, es altamente funcional a la derecha.

El problema es que engaña, porque desde el título parecería que se trata de una canción de protesta, de crítica social. De una búsqueda de un sistema alternativo, diferente, superador. Básicamente de la revolución, como medio para transformar el orden establecido, ya sea político, social, económico, cultural, o todo eso junto. No sé, mínimo, que proponga poner en crisis algo.

Pero no. Esta vez John Lennon se pone la gorra y, en medio de los levantamientos de 1968, saca un tema que no sólo subestima los intentos revolucionarios sino que también ningunea y delira a quienes los protagonizan. Pero igual, no me malentiendan. Una vez un filósofo que no me acuerdo el nombre dijo que la obra siempre es mucho más que el artista y que por eso, responsabilizar al autor de lo que su creación genera es tan inútil como incorrecto. Y más si no está para defenderse. Así que, beatlemaníacos, no me salten a la yugular, no está entre mis objetivos analizar con qué intenciones el tipo escribió la canción, sino más bien, pensar qué es lo que se puede leer de la obra terminada y puesta en circulación.

Vamos a repasar algunos extractos de la letra, traducida, porque este blog es PARA TODOS.

"Vos decís que querés una revolución. Bueno, vos sabés...Todos queremos cambiar el mundo"
Bueno, mirá hermano, mentira. Es mentira que todos queremos cambiar el mundo. Ojalá fuera así, ¿no? Ojalá para la mayoría el mundo fuera un espacio que precisara una transformación. La realidad es que no. Lamentablemente, no. Es más: en general, el ser humano piensa, crece, se relaciona, fantasea y se reproduce en torno a las posibilidades que "el mundo" (o el sistema) le brinda. Lo demás es delirio, o bien, comunismo.

"Vos decís que tenés la verdadera solución. Bueno, vos sabés... ¡A todos nos encantaría ver tu plan!"
Aaah, mirá. Acá no nos conformamos con hacernos los vivos, sino que también desarticulamos cualquier intención por cambiar las cosas. En estos versos hay dos cuestiones fuertemente presentes: por un lado, la desmotivación del sujeto revolucionario y por el otro, el acento en las dificultades del asunto. Algo así como: "Dale, mirá que una cosa es hablar y otra hacer, flaco...", y como vos ya chamuyaron varios ("y así les fue", habría que agregar)

"Decís que vas a cambiar la Constitución. Bien, sabés, a todos nos encantaría cambiar tu cabeza"
Ok, si lo tenés, igual tu plan es una mierda. Algo semejante a eso parece dejar entrever esta parte del tema, que piensa ineficaz un camino válido: la transformación del sistema por las vías institucionales. Quizá para que emerja un nuevo orden social, primero hay que reformar lo establecido. Qué se yo, puede ser. Independientemente de si eso es o no pertinente, nada justifica que alguien quiera modificar la mentalidad del otro. Y no generalices. No a todos nos encantaría.

"Me decís que es la institución. Pero sabés...Deberías, mejor, liberar tu mente"
¡Claro que es la institución, pelotudo! Así pero en francés, se expresaría Michel Foucault si escuchara estos versos, y agregaría que sólo deshaciéndonos de las instituciones podremos "liberar nuestras mentes" (y nuestros cuerpos, claro). Pero no, esto es más Claudio María Domínguez, más Bernardo Stamateas. La felicidad está en tu interior, debes encontrarla. No, el sistema no te oprime si no quieres que lo haga. Y toda esa manga de pelotudeces. Señores, no, que no les vendan gato por liebre ni Goliat por Coca-Cola: sólo la revolución (o bien, pensar en que ésta puede ser posible) puede liberarnos.

"¿No sabés que va a estar todo bien?"
"Todo bien". Esas dos palabras que se repiten varias veces durante la canción funcionan como eje del mensaje despolitizador y deshistorizador que se detenta. Si todo va a estar bien, ¿para qué enroscarse? Sólo se trata de vivir, esa es la historia, muchachos.

Bueno, ya. Como ven, algunas manifestaciones socioculturales esconden mensajes tan siniestros como este y se adentran en nuestra cotidianidad hasta volverse legítimos. Lennon te amo, pero cuidado: cuando se coarta el pensamiento revolucionario se corre el riesgo de coartar, finalmente, el pensamiento por completo.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Análisis socio-semiótico: si querés llorar, hablá con Iúdica

17 sardinas opinaron
Mariano Iúdica es la exacerbación de varias cosas, y no sólo de la pelotudez. 

Para quienes todavía no lo tengan de nombre, les cuento que me refiero al conductor del reality de Ideas del Sur, "Soñando por cantar", que se emite de lunes a viernes por Canal 13 y se repite de lunes a lunes por todas las demás señales de aire y algunas de cable.

Este hombre que se autodefinió como un "soldado de Marcelo Tinelli" (no del Pingüino ni de la revolución, de Tinelli, sí), es sólo la cara visible de la perversa (económica y políticamente efectiva) manipulación de las emociones que realiza este programa de televisión sobre su audiencia.

No se necesita de un análisis muy exhaustivo para dar cuenta de esto. Basta con mirar cinco o 10 minutos el reality para, no sólo desearle la muerte a Iúdica o, en su defecto, decidir suicidarse y terminar con la tortura, sino también para darse cuenta de lo que hablo.

Como decía, el soldado de Tinelli es la exaltación de muchas cosas, a saber:

Exacerbación número 1
Del poder de los sueños. Las Bandana ya lo dijeron: "nunca dejes de soñar". Y todo bien, entiendo que el mensaje es positivo, y lo banco a Buda en eso de que "somos lo que pensamos", pero paremos un toque la pelota acá que parece que el 9 está adelantado. Esto de "querer es poder" es una de las tantas frases de las que logró apropiarse la ideología dominante para mantener su hegemonía. Vaciar y rellenar de significado, porque no se trata del "Seamos realistas, pidamos lo imposible", del mayo francés. No. Del mismo modo que lo hizo con "el trabajo dignifica", la idea de que todo lo que queremos está a nuestro alcance, de que para obtenerlo sólo hace falta intentarlo y (sobre todo) trabajar y esforzarse, y que si no lo conseguís es porque no lo has hecho lo suficiente, es una de las mejores formas que ha encontrado este sistema del "mundo libre" para mantenerse en el tiempo y evitar grandes cuestionamientos. A través de la instauración de la creencia en que "todo es posible", logró invisibilizar los condicionamientos que el mismo orden social supone, que son la base de su existencia y tienen que ver con la clase, la etnia, la nacionalidad, el género, entre otros. Es el mismo sistema que se dice "creador de oportunidades" el que las coarta.  Al hacer de esta cuestión su emblema y bandera, Mariano Iúdica y su programa colaboran en la reafirmación de este sentido en la sociedad. Si Jorge de Ituzaingó pudo tener sus 3 minutos de fama, ¿por qué yo no?


Iúdic rules. Presentando al carnicero ganador.


Exacerbación número 2
De los estereotipos y su celebración."¡Canta Jorge, el carnicero de ojos celestes!", grita Iúdica, haciendo hincapié en este detalle tan clasista, como el color de los ojos del participante. En mi post sobre los Wachiturros en el prime-time ya hablé un poco de las estereotipaciones por parte de la cultura hegemónica para con la popular. Es sólo producto de una mente muy pequeña (o bien de alguien que tiene una mente muy pequeña y se cree superior al resto) presentar a una persona que va a cantar en un certamen diciendo su nombre, SU OFICIO Y, en este caso, AQUELLA CARACTERÍSTICA QUE SE SALE DEL ESTEREOTIPO. Jorge es carnicero, pero no es un carnicero cualquiera, de esos gordos y morochos, éste tiene ojos celestes. Como si eso lo hiciera mejor, distinto, más importante. Un rasgo que en el momento que se evidencia, lejos de revertir la dominación, la reafirma. Esta diferenciación de clase, Marianito Iúdica la hace constantemente: se aprende la profesión/oficio antes que el nombre de pila de los participantes, y cada vez que intervienen, lo recuerda. En general, son oficios poco calificados y con un reconocimiento social bajo. "El ama de casa", "el fletero", "la kiosquera". ¿Para qué sirve ese dato sino es para reforzar los estereotipos establecidos por la ideología dominante y borrar así las diferencias al interior de las clases subalternas?

Exacerbación número 3
De la franela televisiva. Este lo dejé para el final porque es el que más me indigna. En última instancia, que la TV se creó para mantener el statu quo y fortalecer la existencia de "modelos" con ciertas cualidades y patrones, es algo que no sorprende. Ahora... yo te pregunto a vos, Iúdica, Mariano, soldado de Tinelli, pelotudo de turno, o como te guste que te llamen... ¡¿para qué tanta franela?! ¡Si nadie te quiere abrazar!
Es así: mientras más vida de mierda tengas, mejor. O eso es lo que parece, claro. El reality no se conforma con presentar en escena a "la gente común", al gordo, a la correntina, al taxista, a la madre de cinco hijos. No. Para lograr el rating que la industria televisiva exige, es necesario ir un poco más allá y, a cada uno de los participantes, sacarle el jugo hasta que se quede seco. ¿De qué hablo? De la apelación a la sensibilidad constante. Sistemática. Si en "Bailando por un Sueño" vendía la pelea barata y arreglada, aquí emerge otro tipo de "gancho": la emotividad. No bien termina de cantar, Iúdica se acerca, abraza al sujeto en escena, espera a que el director mande la músiquita (sí, esa que vuelve emotivo cualquier hecho televisivo y nos indica que, en ese momento, debemos sensibilizarnos), y enuncia algún dato poco relevante para la competencia: "Es que a ella se le murió el padre hace muy poco..." Y todos lloramos. Hasta Mediavilla. Y el rating se dispara. Pero bueno, después de un rato de regodearse en el sufrimiento ajeno y sentir algo de lástima por el remisero de Junín, la musiquita culpable de todo muere y el programa es fiesta otra vez. Porque claro, tu vida es una mierda, pero hoy estás en la tele. ¡Celebremos!

Para terminar con este descargue (porque, en definitiva, es un descargue, este mismo análisis se puede traspolar a un montón de otros shows televisivos, sólo que en éste todo es mucho más evidente), les dejo una cita de un semiólogo italiano que creo logra definir el rol de Iúdica  en todo este aparato mantenedor del statu quo y reforzardor de estereotipos a la perfección:

"El conductor comenta según un sistema de emociones lo que está sucediendo, y por tanto asume un rol pasional. Actúa como verdadero y propio distribuidor de juicios eufóricos y disfóricos (positivos o negativos, de aprobación o de condenación, de gozo o dolor) sobre los eventos narrados. No es necesario que estos juicios sean explícitos: basta un tono de voz, una expresión en el rostro, una mirada para realizar la posición que el conductor-observador ha tomado "junto a nosotros y por cuenta nuestra".
Pero ya que se ha puesto como una proyección del enunciatario, de hecho él ofrece al público empírico un contrato sentimental: las instrucciones para el uso emotivo del texto. Así la televisión muestra toda su potencia. 
Por otra parte, este fenómeno está implícito en el mismo hecho que el conductor (y todas las figuras delegadas) se presente como un cómplice del espectador. La complicidad no es solamente la coparticipación de conocimientos, sino sobre todo de sentimientos. La 'mirada sobre el mundo', que es la definición misma del actante-observador, cuando está personalizada en un actor específico no es ni puede ser jamás inocente. Es, en cambio, una 'visión del mundo' realizada a través del contrato pasional propuesto al espectador. La televisión puede ser ciertamente eficaz, pero no puede jamás ser objetiva." (1997)
Omar Calabrese

Listo. Dicho esto, me puedo sentir tranquila de haberme despegado de este tipo de pensamiento clasista. De este tipo de práctica manipuladora. De este tipo de producciones exaltadoras de la desigualdad. Pero sobre todo, de este tipo, Mariano Iúdica, "¡el conductor berreta!", si me permiten parafrasearlo.


lunes, 16 de abril de 2012

Pienso, luego RT

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¿Qué onda con la gente que retuitea las pelotudeces que ponen los famosos? ¿Es, por carácter transitivo, pelotuda? 

Esto me pregunto a diario cuando entro a Twitter y veo mi Time Line (estoy re canchera, sí) repleto de tuits de gente que no sigo diciendo cosas que no me interesan ni quiero leer. Porque ok, no me jode que algo te haya parecido gracioso y lo quieras compartir. Porque aunque a mí no me haya causado gracia, sobre gustos no hay nada escrito (Bourdieu se revuelca en la tumba cada vez que alguien dice eso). Lo que me parece inexplicable es que retuitees el irrelevante "Buen día" de Aníbal Fernández, presuponiendo que mi jornada de ahí en adelante va a sufrir alguna modificación. 

Stop. Esta conducta del RT compulsivo no sólo es molesta, sino que también legitima y fogonea este tipo de publicaciones desmesuradas en número y vacías en contenido y calidad, sobre todo de la gente que cree que porque su tuit recibió 4843 RT, es original. Es una cadena hacia la irrelevancia absoluta: más RT, más ego, menos filtro, más boludez. 

Campaña "Pienso, luego retuiteo": sí a la racionalización de clics y uso responsable de Twitter. Concientización de nuestro poder de difusión y consecuente muerte al RT indiscriminado para famosos. 

Vivir en un país con derecho a expresarnos libremente no te habilita a tener que hacerlo compulsivamente y sin pensar, ¿estamos?

#listolodije. 

lunes, 2 de abril de 2012

Una voz de resistencia

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 “Qué cosa rara… No sé si usted habrá sentido lo mismo. ¿No le pareció –el 2 de abril a la mañana, cuando fue a buscar el diario abajo de la puerta- que estaba en otro país?”. Así, apelando al tú y dejando entrever una inteligente ironía, arrancaba la nota del periodista Enrique Vázquez en la revista Humor Registrado publicada unos días después del desembarque de las tropas argentinas en las Islas Malvinas,  al tiempo que ponía sobre la mesa una cuestión que,  hasta el momento, parecía impensable (y hasta antipatriótica): ¿por qué invadir ahora

No todos fueron cómplices

Desde la portada, esta revista dejaba en claro que era distinta al resto. Mientras la mayoría de los más grandes medios de comunicación festejaban una victoria que en realidad fue derrota y trataban de limpiar, la –ya demasiado sucia- imagen del régimen de Galtieri, y donde las amenazas para quienes no seguían esa línea eran moneda corriente, Humor resistía. Pagando el precio de decir aquello que no sonaba bien en los oídos de quienes manejaban los hilos, se convirtió en una de las pocas publicaciones que, haciendo humor con lo inaceptable, quiso desentrañar eso que habían disfrazado de patriotismo y que no era más que otra vez la misma historia: una jugada del Gobierno dictatorial por perpetuarse en el poder.

No todos fueron cómplices. Si encuentran algún número, no duden en darle una leída porque lamentablemente y hasta el momento, a este nivel de análisis, compromiso y periodismo no se le conocen herederos. 

domingo, 25 de marzo de 2012

No te va gustar

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Juan Pérez Mañana me operan de cáncer
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Tan absurdo como esto. El Facebook y su maldito carácter positivo, optimista y buena onda puede tranquilamente generar este tipo de episodios. Y lo más grave es que cada vez son más comunes.

Ok. Yo sé que no soy la persona más simpática del mundo, pero creo que es sano para todos ser un poco ortivas de vez en cuando. Particularmente, yo desconfío de la gente a la que toooodo le cae bien, que sieeeempre está de  buen humor y que no tiene nunca nada para contradecirte, básicamente porque eso es imposible. Inverosímil. Irreal. Fingido. Hipócrita. Falluto.

Sin embargo, este tipo de personalidad triunfa en los grupos sociales, siempre cae bien, es "el copado" y lo invitan a todos los cumpleaños. Ah, y no sólo te hace sentir una mierda, si no que te hace quedar como tal frente al resto, obvio. Ya sea porque es cómodo, porque es exitoso o simplemente porque es más fácil, este carácter bien-con-todos se multiplica. Y se refleja -como todo lo que existe en esta vida- en el criterio de organización del Facebook.

A esta red social la pueden acusar de entrometida, disciplinadora, controladora, menos de no ser, justamente, social, en su sentido más primario. En eso es especialmente exitosa. No sólo por haber acumulado más de 300 millones de usuarios desde su aparición hasta hoy (número que crece todos los días), sino por cuidar ciertas formas y desalentar otras. A saber:

1) A pesar de las miles de campañas organizadas por los millones de internautas para que Facebook habilite el "No me gusta" al lado del famoso pulgar para arriba, esto no sucedió. De hecho, duplicaron la apuesta e instauraron los "me gusta" en los comentarios. ¿La razón? No estoy segura, pero intuyo que tiene que ver con la peligrosa posibilidad de que una marca, un producto o una empresa reciba demasiados pulgares abajo... 

2) No sé si se fijaron, pero de un tiempo a esta parte, cuando una persona recibe una solicitud de amistad en su perfil, las opciones son, naturalemente, "Confirmar" y (la no tan esperable) "En otro momento". Otra vez, Facebook agazapa la mala onda, la posibilidad de rechazar a alguien, de eliminar la solicitud, de suprimir el contacto, y te propone repensarlo un rato: ¡no tomés decisiones apresuradas! Quizás mañana te cae mejor y lo agregás (y, obvio, la red se complejiza y todos estamos contentos).

3) Nunca es fácil abandonar algo en Facebook. Ni una conversación, ni un grupo, ni siquiera una persona. Para estas cosas no hay grandes botones. En general uno tiene que indagar bastante, recorrer con la vista todos los puntos de la página hasta encontrar la cuasi invisible opción por la cual accedemos a un "Ya no me  gusta", al "Eliminar de mis amigos", o al "Abandonar la conversación". Además, cuando uno por fin la encuentra, Facebook vuelve a preguntarnos si estamos seguros de lo que estamos por hacer... como si conseguir apretar ese botón pudiera suceder por accidente. Bajo estas circunstancias, abandonar o eliminar se vuelve, además de ingrato, tedioso. "Agregar", en cambio, suele aparecer grande, es rápido, fácil y tentador. Y nadie te repregunta un carajo. 

4) Facebook podrá ser botón, pero tiene sus límites: no te publica en la biografía a quiénes eliminaste y ni siquiera les avisa a los afectados. Ojo, tampoco lo hace con aquellas páginas de las que te desafiliaste, no sea cosa que hiera susceptibilidades o provoque algún tipo de disputa/debate a raíz de esa acción. No... en Facebook todos tiramos para el mismo lado y la diversidad de opinión es algo que nos encanta pero que mientras menos exista, mejor. 

Esto, sin reparar en lo más obvio: ni bien conectás con alguien sos "Amigo", como si la amistad estuviera realmente a un clic de distancia y uno tuviera más de cuatrocientas así como si nada. 


No sé bien cuál es la reflexión final, simplemente me resulta interesante analizar el trato que Facebook hace de las relaciones interpersonales. En algún punto, no puedo dejar de pensar que esta "positividad" en la concepción de las mismas, no se trata más que de una nueva forma (fácil, cómoda y segura)  de seguir reforzando esa enfermedad social posmoderna que nos obliga a vivir las 24 horas persiguiendo un mismo objetivo: agradar. 

O, en lenguaje 2.0... gustar.