El discurso político siempre tiene como objetivo convencer. Eso que parece una obviedad (y que, quizás, lo es), lo aprendí en el marco de la materia Semiótica I, y aunque no lo crean, es importante tenerlo presente sobre todo para no ser presa fácil de las estrategias lingüísticas que diseñan los políticos para captar votos.
Y la verdad que es divertido analizarlas, sobre todo porque son bastante evidentes, y por lo tanto, simples de advertir.
Amado Boudou nació hace 48 años en la Ciudad de Buenos Aires. Su papá quiso que se llamara igual que él y su mamá, Azul, aceptó. Entonces heredó un nombre tan inolvidable como potente.
En primer lugar el texto hace referencia al nombre de Boudou y a su relación con una tradición familiar. No existe valor más indiscutido, reivindicado y protegido por la clase media argentina a la hora de ubicar las prioridades, que la familia: "la familia es lo primero". Y los ravioles del domingo. Primer lugar común: conquistado.
Cuando Amado cumplió cinco años, sus padres decidieron mudarse a Mar del Plata. Pasó su infancia pescando pejerreyes con su hermano Juan en la laguna de Mar Chiquita y su adolescencia de asado en asado, en el Bosque Peralta Ramos.
Para esa época, ya todos lo llamaban “Aimé” (se pronuncia “Emé”), que es la traducción de su nombre al francés.
Referencia a la cultura europea. No hay clase media argentina sin Cultura con mayúscula. La idea de que lo de que viene de Europa es mejor, de buena calidad, que es a quien tenemos que imitar para ascender culturalmente, es un pensamiento extendido y escuchado hasta el hartazgo. Esta relación tampoco es casual. "Francia es un país serio, no como éste". Segundo lugar común: conquistado.
Cuando terminó el secundario, eligió estudiar Ingeniería Mecánica, pero dos años después se cambió a Economía.
El estudio como fuente de ascenso social. ¿Tengo que decir algo más? Tercer lugar común: conquistado.
En los ochenta trabajó como productor de recitales. Convocó a Soda Stereo, Los Pericos, Los Ratones Paranoicos y organizó Rock in Bali, un festival con doce bandas en la playa que convocó a 20 mil personas. También fue disc jockey en Sobremonte, Frisco Bay y en El Morro de Santa Clara del Mar. “Soy fanático de todo el rock nacional –confiesa el ministro–. De las bandas más nuevas me gusta mucho La mancha de Rolando y Catupecu Machu”. De esa época arrastra una de sus aficiones: una colección de doce guitarras eléctricas que le gusta tocar en su tiempo libre.
Ojo, que también votan un montón de jóvenes. Aquí hay dos aristas. Por un lado, la idea de político piola, artista, talentoso, que usa 'su tiempo libre' para crear. Por otro, el exitismo. Hizo de su talento, dinero. Le gustaba la música y por eso se insertó en su industria. Volvió productiva una actividad placentera. "A ver si hacés algo bueno con esa guitarrita". Cuarto lugar común: conquistado.
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Esta imagen de Amado deleitándonos con un FA mayor fue una de las elegidas para ilustrar la biografía.
Amado es un tipo desestructurado. |
Tres fotos hay en su escritorio del Ministerio: una con Andrés Calamaro, otra con Hebe de Bonafini y una imagen del día que asumió Cristina. Pero la foto en el escritorio de su laptop, la que lleva a todos lados y le destapa una sonrisa cada vez que la ve, es la de su novia Agustina Kämpfer, la periodista pelirroja de CN23.
¿Qué puedo decir de esto? Acá interpela, primero al público piola y canchero de Calamaro, después al pueblo peroncho-kirchenista, y por último a Doña Rosa que conoce a "la pelirroja" de CN23, que además es una chica riquísima. Dato fundamental: vida privada resuelta. Quinto lugar común, conquistado.
En esta nueva etapa de su vida y de su carrera, como candidato a Jefe de Gobierno, Amado está convencido de la necesidad de llevar el proyecto nacional a la Ciudad: “Este proceso político tiene una gran ventaja: se lo puede votar con el bolsillo, con la cabeza y con el corazón”.
Sentimentalismo. Para concluir el texto nada mejor que una frase cursi que genere el "no sé si es bueno o malo, pero este tipo me llega". Sexto y último lugar común, conquistado.
¿A alguien le cabe alguna duda de que se está interpelando directamente a la clase media argentina con aspiraciones de ascenso social?
Espero que no.
Sin embargo, alguno me cuestionará: OK, pero la ciudad está conformada no sólo por la clase media, sino por un montón de sectores populares que también votan y que quizás son mayoritarios...
Lástima que Cristina eligió a Filmus. Me hubiera divertido mucho bailando este tema en los boliches.