jueves, 29 de abril de 2010

Mi motor

"¡Hola tía! ¿vamos a ver la luna?" - me dijo entre risas.

"¿La luna?" - me sorprendí.

Como sabiendo que me había devuelto la alegría se me subió a upa y en el patio, señalándola gritó: "Mirá, mirá, se ríe".

Cuando me regresó la mirada tenía una sonrisa que de repente se confundió con el desconcierto de haberse dado cuenta de algo.

"No me bajes, acá hace mucho miedo", susurró clavándome las pupilas y apretando sus piernitas a mi cintura. Estaba oscuro.

Yo lo abracé con fuerza y no hubo que decir más nada. Los dos ya nos habíamos imaginado todo.

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